En apenas un dia, las bolsas sepultan todas las ganancias acumuladas en la ‘operación maquillaje’ de diciembre, que pintaba bien hasta que los senadores republicanos han hecho estallar la bomba que podria acabar en la quiebra de General motors uno de los históricos de Wall Street.
Sin este apoyo, y sin una política clara de reestructuración para el sector, los políticos de Estados Unidos prefieren una liquidación ordenada, en vez de parches temporales. El hecho de que los tres máximos ejecutivos fueran a pedir 34.000 millones a Washington en sus jets privados, sólo es una muestra de hasta qué punto los excesos han colocado en la encrucijada a uno de los sectores más estratégicos de la primera economía del mundo.
El dinero, siempre tan cobarde, huye hacia la renta fija, por mucho que esta opción sea cada vez menos rentable. Así, el bono estadounidense a 30 años cae por debajo del 3%, cuando hace apenas un mes estaba en el 4,17%. En Europa, la rentabilidad del el bono alemán a diez años también se desploma un 3% y llega al 3.117%.
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