Se registró una baja del 12,7% en el precio de las viviendas en el Reino Unido. Esto significa todo un récord para los bretones en del marco de lo que significa la caída interanual del precio inmobiliario tras haber tocado la mencionada cifra durante el curso de agosto de este año.
Digamos que dentro de todo, el reino unido tampoco puede deslindarse de la lenta economía europea y por esto va un paso más allá y fija el precio medio de una casa en 174.178 euros. Teniendo esto, el Gobierno presento ciertas medidas al legislativo donde se fija un umbral de exención del impuesto de actos jurídicos y documentados (IAJD) que tiene como piso los 175.000.
De esta manera se piensa contribuir con la reactivación del sector inmobiliario de ese país. Desde el otro lado Halifax, la mayor empresa de prestaciones de dinero britanica, ha declarado que el porcentaje de descenso es el más hondo desde principios de los años 80. Esta medida entonces, elimina el impopular impuesto de Escritura a las viviendas valoradas por debajo de los 216.000 euros, lo que parece ofrecer un mejor terreno para comprar viviendas. Según Gordon Brown “los propietarios deben saber que haremos todo lo posible para hacer avanzar el sector inmobiliario, ayudas en el impuesto de escritura, ayudas para las primeras compras, más construcciones sociales y ayudas para las personas que están en dificultades”.
Este nuevo paquete de medidas, es considerado por la oposición al gobierno, como un plan que invertirá 1200 millones de euros, mira tan solo a corto plazo y no trae solución al verdadero problema de fondo y que es un intento de ahogado por recuperar el visto bueno de la opinión pública. Dice Lord Oakeshott (Lib Dem Treasury spokesman), no se trata de hacer cosas para mejorar las viviendas, se trata de que Gordon Brown “salve el pellejo”.
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