La red de oficinas de cajas y bancos en España ha manifestado sus exigencias de cara a la crisis para adecuarse al panorama actual. Según trascendió, pretende hacer cumplir dos premisas: reducir sus beneficios, para acumular unas mayores provisiones en tiempo de incertidumbre; y reducir la red de oficinas, sobre todo aquellas que resultan deficitarias o que pueden tener otra cercana.
La primera caja de España, La Caixa, negocia con los agentes sociales la supresión de 250 puntos repartidos, principalmente por Cataluña, Baleares y Castilla y León. Caixa Galicia hasta 2012 piensa en congelar la red, e incluso pensar en un saldo negativo. Es decir llegar a contar con incluso menos oficinas de las 896 de las que actualmente dispone.
Caixanova actuará con prudencia, aunque no contempla cierres. El Banco Pastor asume que en sus planes inmediatos no hablará de expansión de la red sino de optimización. Al respecto, las entidades alegan que anteriormente los problemas de comunicación obligaban a expandir la red a todos los puntos del territorio. Actualmente eso estaría solucionado, quitándole peso a la expansión a localidades próximas.

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