
El incremento de la morosidad “refleja el deterioro experimentado por la economía real y el menor nivel de actividad existente, que se ha traducido en caídas generalizadas de la demanda crediticia y en un empeoramiento del perfil de riesgo de las operaciones”, explica la AEB.
Los bancos se resguardan de las acusaciones de cierre del grifo y aseguran que, pese a los impedimentos, el crédito a la clientela registró en el primer semestre un avance del 1,5%.
Los depósitos de los usuarios experimentaron un incremento mayor, del 3,4%, lo que permitió a las instituciones una mejora en su financiación. Los depósitos ya permiten atender el 80% de los préstamos, frente al 78% de un año antes.
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