
Mariano Rajoy, nuevo presidente del Gobierno, tiene la idea de hacer un esfuerzo para sanear los balances de las entidades financieras y para ello ha suscitado una división entre los bancos más débiles y la gran banca.
Entre estos grandes bancos se encuentran el Santander y BBVA que tienen la idea de “manejar sus propios problemas y luego comprar a sus rivales colapsados”.
El PP tiene la intención de “limpiar drásticamente” los balances de la banca abre la puerta a la creación de un ‘banco malo’, similar al modelo aplicado por Irlanda a través de la Agencia Nacional de Gestión de Activos.
Un ejecutivo bancario ‘de alto nivel’ sostiene que “hay un enorme exceso de capacidad en el sistema que necesita ser ajustado a la baja cuanto antes mejor, y el banco malo conseguiría lo contrario”.
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