Un beneficio conjunto por 17.947 millones de euros, que apenas marca un 0,1% menos que la ganancia de 2007, marca que la banca española ha logrado salvar su ejercicio 2008. Esto se da en un contexto de crisis internacional y problemas de economía local, que ha entrado en recesión en la segunda mitad del año.
Es destacable que en otros países no han corrido con la misma suerte, ya que bancos de Reino Unido, Estados Unidos, Alemania o Japón han sufrido pérdidas millonarias. Varias entidades incluso han debido ser nacionalizadas para evitar la quiebra. Pese a esto, es imposible no recordar a 2008 como el año del frenazo de la rentabilidad bancaria.
Los analistas esperan que la ralentización en los negocios bancarios se intensifique este año. Cotizando ocho de los más importantes grupos del sector, se estima un descenso del beneficio del 5,8%, lo cual no haría superar los 17.000 millones de euros. El control de la morosidad y la gestión de los márgenes y la liquidez son los retos principales a los que se enfrenta el sector.
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