
Al terminar diciembre, los bancos españoles pidieron un total de 118.861 millones de euros al Banco Central Europeo, lo cual quiere decir que se produjo un del 21,3% con respecto a los 97.970 millones contabilizados en noviembre.
Ya en noviembre la deuda de la banca española con el BCE había llegado a casi un 29%, lo que deja al descubierto las dificultades de las entidades para financiarse.







Los bancos españoles han reducido de forma sensible las peticiones de liquidez al instituto emisor europeo, después de marcar niveles máximos durante los meses de julio y agosto de 2010.


Con el reciente descenso en los tipos de intereses se presume que los precios de las hipotecas en España puedan llegar a sentir una ligera reducción en sus costos al consumidor.
El Banco Central Europeo ha ajustado las clavijas al resto de los bancos europeos, incrementando las exigencias a la hora de prestarles dinero, dado el imperante fantasma de la morosidad, el BCE también acorrala lo suyo e intenta no lapidarlo en ayudas inseguras a privados.
No hace mucho el Banco Central Europeo ha otorgado dicha suma a las entidades bancarias españolas en estas millonarias subastas semanales. La suma bate y establece un nuevo record en la moderación del Banco Central. Si tomamos como referencia julio de 2007 la nueva financiación llega a superar el doble que la de igual periodo del año pasado. El problema con la liquidez es serio y real, y ha generado que las entidades financieras hayan aumentado de manera sensible sus demandas de financiación por parte del BCE alegando con razón que las tensiones interbancarias han dificultado la emisión de deudas a la que tanto ha apuntado la banca española.
En medio de la tempestad financiera provocada por la