
La morosidad de la banca española llego a alcanzar el 7,16% en el mes de septiembre, aumentando dos centésimas más que en agosto, llegando a su nivel mas alto desde noviembre de 1994.
Este repunte de la deuda se debe a las dificultades que aún persisten para el acceso al crédito, lo que genero un fuerte descenso en la concesión de hipotecas en el último año y medio.


















Algunos bancos españoles añadían hasta un diferencial del +7% a la hora de conceder los préstamos de la línea de financión ICO aprobada por el Ejecutivo español.