Muchas veces hablamos del crédito Subprime y de su influencia en la economía. Se le llama subprime a aquellos prestamos cuya tasa de interés bancario es mayor a la del tipo de interés preferencial. En Estados Unidos se le llama subprime a aquellos que no cumplen las directivas de Fannie Mae o Freddy Mac.
Pero por lo general se denominan de esta manera a los prestamos con historiales crediticios conflictivos o comprometidos y a los títulos constituidos sobre propiedades que no se pueden vender en el mercado primario, de ahí lo de Sub-Prime, donde se incluyen ademas los prestamos para ciertos tipos de trabajadores por cuenta propia.
Lo más destacable de lo referente a los prestamos subprime es su alto riesgo para prestamistas y solicitantes dada sus altas tasas de intereses que generalmente suelen ser bastante inexactas lo que supone potenciales situaciones adversas mayormente relacionadas a los solicitantes. El caso es que se accede mucho a ellos dado que ofrecen varias herramientas para su implementación, todas ellas igualmente inestables para ambas partes: hipotecas subprime, prestamos para coches subprime y tarjetas de credito subprime.
Ya sabemos que la economía global ha estado un poco inestable dada la ya conocida crisis de los prestamos e hipotecas subprimes, de origen norteamericano que se ha extendido fatidicamente hasta algunos países europeos, los especialistas han decidido llamar a este fenómeno por el nombre de “economía en transición”.